Una enfermedad grave como puede ser cualquier enfermedad onco-hematológica, afecta más allá del propio cuerpo. Afecta al estado emocional y psicológico del paciente, a su dimensión social, espiritual y a otros aspectos físicos no relacionados directamente con las células sanguíneas, como pueden ser el dolor, el cansancio, el bienestar, la calidad del sueño o la alimentación.
El abordaje integral significa que exploramos estas dimensiones: física, psicológica o emocional, sociofamiliar, cognitiva, de información, y espiritual. Cuando mejoras de forma integral el confort de la persona, las decisiones se ajustan más a sus necesidades reales y esto mejora la calidad de vida de la persona en general, pudiendo incluso mejorar la supervivencia.
Es importante identificar cómo están todas las dimensiones afectadas y siempre se realiza de forma sistemática, ordenada y con herramientas de evaluación concretas:
- Dimensión física: Evaluación, control y monitorización de síntomas: dolor, disnea, debilidad, insomnio, náuseas, vómitos, apetito, sequedad de boca, estreñimiento, cansancio y bienestar.
- Dimensión social: En muchas ocasiones, es la que tiene más peso y en la que se precisa buscar más recursos. Se realiza una evaluación de la situación sociofamiliar del paciente y su entorno, quien es el cuidador principal, si existen limitaciones físicas, emocionales o logísticas para llevar a cabo estos cuidados, etc.
- Dimensión emocional: Evaluación, control y monitorización de síntomas cómo la tristeza y la ansiedad. La detección de un síndrome depresivo y/o si existen demandas específicas respecto al final de vida (deseo de adelantar la muerte, eutanasia…) Obviamente, se realiza el apoyo y acompañamiento emocionales con el enfermo y su entorno. Respecto a la dimensión espiritual, siempre se intenta evaluar qué es lo que le da sentido a la vida de la persona enferma, entre otras cosas. Ambos aspectos se deben de tener muy presentes.
- Dimensión cognitiva: Cómo se encuentra cognitivamente la persona, si está preservada o no, si puede tomar decisiones…
- Dimensión de información: Se valora qué información tiene el paciente y la familia, qué información desea recibir, si delega en alguien…
- Dimensión espiritual: La dimensión espiritual tiene que ver con el sentido que tiene para el paciente el proceso de enfermedad y el proceso de vida, cómo trabajar el cierre del ciclo vital, como confrontar el cierre vital.
Existen 3 dimensiones dentro de la espiritualidad: la dimensión interpersonal, la personal, la de interacción con los otros y la transpersonal, el sentido que tiene mi proceso de final de vida. Cómo cerrar el proceso con el resto del entorno, no dejar asuntos pendientes, valorar el legado en el proceso de vida…




